¿Y si tu salón de belleza pudiera facturar más… sin que tú tengas que hacerlo todo?
Llenar la agenda, atender a las clientas, coordinar al equipo, subir contenido a redes, pagar proveedores, apagar fuegos… Si tienes un salón de belleza, seguramente esta rutina te suene (y te pese). Lo curioso es que, incluso con una buena base de clientas, muchas dueñas de salón se sienten atascadas. Facturan, sí… pero no todo